Creo que ya no creo en el amor, por lo menos a mi edad. Veo una pareja, se notan felices, sonrien y se besan. Sonrío yo también, pero en seguida me pongo a pensar: ¿Él pensará que ella tiene la sonrisa más linda del mundo? ¿Pensará que es única? ¿La amará? ¿Le contará a sus amigos lo especial que es o hablará de lo fastidiosa que se pone? ¿Será fiel? ¿Estará disfrutando ese momento o pensando lo que hará esa noche?. No puedo sólo limitarme a sonreir. Mi imaginación va más allá.
Volví a sentir cuando me agarraste de la cintura y me diste un beso mientras el sol caía. Durmiendo al lado tuyo con tu brazo en mi espalda, no habría otro lugar donde quisiera estar. Como siempre tu cabeza encontraba lugar en mi hombro, como siempre la mia encajaba perfecta en tu pecho. La tristeza de la despedida me dejó la certeza de que quería volver a sentir(te).
Relación me suena a peleas, a celos, a dolor, a discutir, gritos, llantos, dudas, angustia. Lamentablemente. Por eso aunque sienta no creo en el amor.
El amor que tengo hacia vos es puro, porque es imaginario y carece de sentido. Sólo así creo, en sueños.
Ojalá algún día, de tu mano, pueda decir lo contrario. Por ahora prefiero seguir en esta soledad que aunque a veces pese, me hace sentir tranquila y segura. Todavía no es tiempo para arriesgarse a nada.

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