“-No
sé nada… Desde que te conozco vivo en una confusión total de ideas, de
sentimientos… ya no se cómo proceder en ningún momento… Ahora mismo
cuando te despertaste, cuando te quise acariciar… Y antes de dormirte…
Cuando…
No decís nada
-Ya te respondí que te quiero, que te quiero mucho.
-¿Qué soñaste recién?
-¿Para qué querés saberlo? No vale la pena.
-¿Ves? Tenes un mundo desconocido para mi, ¿Cómo podes decir que me querés?
-Te quiero, Martín.”
Sábato.
jueves, 30 de mayo de 2013
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