martes, 28 de febrero de 2012


Acabo de terminar de leer un libro, en él, Alba estando encerrada en la 'perrera' escribía en un cuaderno los relatos del horror que había tenido que pasar cada una de sus compañeras, incluso el suyo mismo porque según Ana Díaz así se curaría de la fiebre que la atormentaba por quedarse con las atrosidades dentro.
Entonces, hoy quiero escribirte porque capaz así deje de pensar en vos, quizás pueda sacarte de mi alma. Quiero escribirte porque necesito estudiar y concentrarme en otras cosas pero mientras te tenga en mi cabeza siempre encuentro más divertido pensar en vos y en lo que podría haber sido y así se me pasan horas (si, horas). Porque apago el televisor más temprano que siempre a la hora de dormir para poder gastar mi tiempo en imaginarte. Porque no quiero despertarme, no sólo para seguir durmiendo, sino para seguir soñando con vos. Ya se volvió algo ilógico, para no decir estúpido. Son más los momentos imaginados que lo vividos, de tantas cosas que me inventé ahora me cuesta distinguir en las que fueron verdad y en las que son sólo producto de mis ganas. Quiero preguntarte miles de cosas, quiero decirte tantas otras.. Pero no puedo, no sólo porque no estás sino porque quedaría realmente idiota. Si estuvieras acá ¿Qué habría sido?, eso es lo que no me deja tranquila. Tal vez es mejor así. Recordarte de la mejor manera posible, porque no te di tiempo a que me desilusiones. Ahora que lo leo creo haberle encontrado el sentido. Eso igual no me quita las ganas de seguir pensandote y esperarte largo tiempo sólo para hablar cosas irrelevantes.

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