Y me dijo cosas como que yo me merecía nada más que cosas lindas.
Que gracias por haberlo entendido, aceptado, que sabía que era especial y que tenía sus tiempos pero que ahora estaba acá y que no se iba a ir.
Que ahora cuento con él, que siempre va a estar y que yo ya podía confiar.
Que no tenía que comerme yo sola todo el dolor, y que sabía que es dificil contarlo pero que él estaba ahí para escucharme.
Que le encanta cuidarme, que nada me va a pasar.
Que lo único que tenía que saber es que yo no tengo la culpa de nada y que nunca piense que si.
Que lo comparta, que le hable cada vez que estoy mal.
Que el quiere estar.
Y sabes qué más? Me dijo que esa piel que yo a veces me quiero arrancar ahora sólo la abraza y la besa alguien que me quiere mucho.
Y al otro día me hizo el amor, despacio, mirandome a los ojos, besandome la espalda, diciendome que me quiere..
(Yo ya lo sabía a todo, pero que me lo diga.... ¡QUE FELICIDAD!)
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