lunes, 17 de marzo de 2014

SOY



.La niña abusada en su propia casa y la adolescente manoseada en el colectivo. La mujer violada por el marido y aquella violada por el vecino. Soy la que no tiene clítoris porque fue mutilada y la que aceptó mutilarse para convertirse en el "perfecto" objeto de deseo masculino. Soy la mujer golpeada por quien dice quererla. Soy la engañada. Soy mujer aunque nadie me preguntó si quería serlo. Soy la hambrienta y la que se mata de hambre para gustar al ojo ajeno. Soy la rehén en su propio cuerpo. Soy la obrera explotada y aquella que, ocupando el mismo puesto, gana menos que su compañero. Soy la que reemplazó sus sueños por lo que "debía" y envejece en silencio. Soy la mujer obligada a prostituirse, la raptada y la traficada. Soy la que en vez de protegida es presa. Soy la acosada en la calle por hombres que se creen valientes y la que cuando responde, valiente, es maltratada.


Soy la travesti y la transexual. La lesbiana y la bisexual. Soy la que prefiere no definirse. Soy la embarazada por un novio que la obliga a elegir entre él y un preservativo. Soy aquella que no puede decidir sobre su cuerpo; la que intentándolo muere desangrada en el piso de su cocina o queda estéril despues de un aborto clandestino. Soy la que tiene la esperanza carcomida y la culposa; la que no sabe vivir sin miedo y la que sobrevive. Soy la que trabaja, limpia y cuida a los hijos abandonados por su padre sin consecuencias. Soy la que carga su sexo como mochila y la que es tratada como mochila por su sexo. Soy la mujer de labios destrozados que cuando habla sangra. Soy la hísterica, la facíl, la loca, la tonta, la débil y la perdida. Soy la vulgar y la puta. Soy esta y la otra. Soy la que barre y vuela. Soy la que lucha contra la opresión, la guerrera. Soy la que camina erguida y grita:



¡Yo no quiero un día, quiero todos los días!


Carta presentada por Mujeres del Gremio Docente de Centenario, Neuquén

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