Convencí a mis besos de esperarte.
Le conté a mis dedos de tu piel.
Y mezclé el perfume de tu pijama con pastillas
la vigésimo novena vez que me suicidé.
Vos dejás la cara y te vas.
Pero vos dejás la cara y te vas.
Y yo mirando fijo la porra de este amor
discuto con la noche el precio de olvidarte.
sábado, 9 de junio de 2012
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